¿Planeas unas vacaciones en la capital del turismo español y te preguntas qué sabores auténticos te esperan más allá de los menús internacionales? Benidorm, famosa por sus rascacielos y playas, esconde una deliciosa tradición culinaria arraigada en la provincia de Alicante y la Comunidad Valenciana. La gastronomía benidormense es un reflejo directo de su entorno: un mar Mediterráneo generoso y una huerta que aporta los productos más frescos.
En este artículo, te llevamos en un viaje gastronómico por los platos más emblemáticos y auténticos que definen la mesa en Benidorm. No se trata de una lista infinita, sino de una selección precisa de aquellas preparaciones que son verdaderamente típicas y representativas de la localidad y su comarca. Descubrirás desde el arroz en todas sus vertientes hasta guisos de cuchara reconfortantes y pescados preparados con la sencillez de quien conoce bien el producto.
Olvídate de los tópicos y prepárate para anotar estos imprescindibles que harán de tu estancia una experiencia para todos los sentidos. Estas son las comidas típicas de Benidorm que no puedes dejar de saborear.
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1. Arroz a Banda
Si hay un plato que resume la esencia marinera de Benidorm, ese es el Arroz a Banda. Considerado el origen de muchas otras paellas, su nombre proviene de la expresión «arroz aparte», ya que el pescado y el arroz se sirven por separado. La base es un caldo potentísimo, un «fumet», elaborado con diferentes pescados de roca y azul, como gallina, rape, cigala o morralla, infusionado con ñora (un pimiento seco que aporta color y sabor, pero no picante).
Con este caldo, colado meticulosamente, se cuece el arroz, adquiriendo un sabor intenso a mar y un característico color anaranjado. Tradicionalmente, se sirve primero el pescado del caldo con ali-oli, y después el arroz, solo o acompañado de alioli. Es un plato de una profundidad de sabor extraordinaria, donde la calidad del fumet lo es todo. En Benidorm, es un clásico en restaurantes familiares y ventas del interior, y representa la habilidad de transformar lo que el mar ofrece en un manjar único.
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2. Cocido con Pelotas
Lejos del bullicio playero, la tradición más terrenal de Benidorm se manifiesta en su Cocido con Pelotas. Este contundente guiso es típico de los días fríos y de las grandes celebraciones familiares, especialmente durante el invierno. No es un cocido cualquiera; su elemento distintivo y que le da nombre son las «pelotas», unas albóndigas grandes y especiadas hechas con carne picada (normalmente de cerdo), huevo, pan migado, perejil, piñones y, a veces, un toque de canela o clavo.
El cocido en sí se prepara con garbanzos, patata, morcilla, tocino, huesos de jamón y diversas carnes como pollo y cerdo. Las pelotas se cuecen junto al resto de ingredientes, impregnando el caldo de su intenso sabor. Es un plato que requiere tiempo y paciencia, y que simboliza la cocina de aprovechamiento y reunión. Encontrarlo en Benidorm es adentrarse en la cocina más casera y auténtica de la Marina Baixa.
3. Llandeta o Llampuga
La Llandeta, también conocida como Llampuga o Palometa, es el pescado azul por excelencia del Mediterráneo frente a las costas de Benidorm. Su temporada es corta, entre finales de verano y otoño, lo que la convierte en un manjar estacional muy esperado. Este pez, de cuerpo alargado y colorido, tiene una carne firme, sabrosa y con un punto graso que la hace ideal para múltiples preparaciones.
La forma más típica y tradicional de prepararla en Benidorm y toda la comarca es en «cap i pota», es decir, guisada con su cabeza y sus aletas. Se cocina en un sofrito de ajo, cebolla, tomate y ñora, añadiendo patatas y a veces un toque de vino blanco. El resultado es un guiso jugoso donde la carne se desprende con facilidad de la espina. También es común encontrarla a la plancha, simplemente aderezada con sal y un chorro de limón, para apreciar la calidad de su carne. Es un producto local de primer orden.
4. Borreta de Melva
La Borreta es un guiso humilde y reconfortante típico de la huerta alicantina, y en su versión con melva se convierte en un plato estrella de la costa de Benidorm. Es un ejemplo perfecto de la cocina de pescadores, donde se combina un pescado azul económico pero sabroso con las hortalizas de la tierra. La melva, un pariente cercano del bonito pero de menor tamaño, es el ingrediente principal.
El guiso se elabora friendo primero patatas, cebolla, pimiento verde y tomate. Luego se añade la melva troceada y se cubre con agua, dejando cocer a fuego lento hasta que todo esté tierno y los sabores se hayan fusionado. El toque final y característico es la adición de huevos batidos, que se cuajan en el caldo formando una especie de crema que espesa ligeramente la salsa. Es un plato de cuchara, nutritivo, lleno de sabor y que habla de la sencillez y el ingenio de la cocina tradicional benidormense.
5. Espencat
Para cerrar esta lista con un plato fresco y lleno de color, encontramos el Espencat. Se trata de una ensalada típica de la Comunidad Valenciana, especialmente de las zonas de interior y montaña cercanas a Benidorm, que se ha hecho un hueco en las mesas de la localidad, especialmente en verano. Su base son verduras asadas o a la brasa, principalmente pimiento rojo y berenjena, que se pelan y se desmigan («espençar» en valenciano) en tiras largas con las manos.
A estas verduras se les añade bacalao desalado y desmigado (aunque existen versiones sin pescado), aceitunas negras, ajo picado y un generoso chorro de aceite de oliva virgen extra. El contraste entre la dulzura de las verduras asadas, la textura del bacalao y la intensidad del ajo y la aceituna es sublime. Es un plato que se sirve frío o a temperatura ambiente, perfecto como entrante o tapa, y representa la fusión entre el producto de la huerta y el recurso salado del bacalao, históricamente conservado.
La gastronomía típica de Benidorm es, en definitiva, un viaje sensorial que va más allá del sol y la playa. Desde la profundidad marina del Arroz a Banda y la Llandeta guisada, pasando por la contundencia casera del Cocido con Pelotas y la Borreta de Melva, hasta la frescura terrosa del Espencat, cada plato cuenta una historia de tradición, producto local y saber hacer.
Estos cinco platos son los pilares que te permitirán conectar con la auténtica esencia culinaria de la ciudad. Así que, en tu próxima visita, aventúrate a salir de los circuitos más turísticos y busca esos restaurantes donde el tiempo parece ir más despacio y el menú está escrito en la memoria de sus cocineros. Tu paladar te lo agradecerá.