Top 5 de las Comidas Típicas de Purmamarca que Debes Probar

Top 5 de las Comidas Típicas de Purmamarca que Debes Probar

¿Alguna vez has soñado con un viaje donde el paisaje te deje sin aliento y la comida te haga sentir en casa? Purmamarca, ese pueblo de postal al pie del majestuoso Cerro de los Siete Colores en la Quebrada de Humahuaca, no solo ofrece una de las vistas más icónicas de Argentina, sino también una […]

Redacción Curiosidades hace 4 meses · min

¿Alguna vez has soñado con un viaje donde el paisaje te deje sin aliento y la comida te haga sentir en casa? Purmamarca, ese pueblo de postal al pie del majestuoso Cerro de los Siete Colores en la Quebrada de Humahuaca, no solo ofrece una de las vistas más icónicas de Argentina, sino también una tradición culinaria que es un verdadero viaje al corazón de los Andes. La gastronomía aquí es un reflejo puro de su cultura, historia y geografía: sabores ancestrales, ingredientes de la Puna y técnicas que han pasado de generación en generación.

Pero, ¿cuáles son esos platos auténticos que definen la experiencia gastronómica de Purmamarca? Más allá de las ofertas turísticas generales, existe un conjunto de comidas típicas profundamente arraigadas. En este artículo, exploraremos los 5 pilares de la mesa purmamarqueña. Descubrirás desde guisos reconfortantes cocinados a fuego lento hasta panes de origen prehispánico, pasando por una humita única y el infaltable asado norteño.

Prepárate para un recorrido por los sabores esenciales de la Quebrada. Estos son los platos que los locales preparan en sus hogares, que encuentras en las ferias y que cuentan la verdadera historia de Purmamarca a través de su incomparable sabor.

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1. Locro Norteño

El locro es mucho más que una simple comida; es un símbolo de identidad nacional y, en su versión norteña, adquiere una personalidad única. En Purmamarca, el locro norteño se distingue por su consistencia espesa y su profundo sabor, logrado gracias a una cocción prolongada en ollas de barro o hierro.

La base de este guiso sagrado es el maíz blanco pisado (pelado y partido), que se combina con porotos pallares o blancos. Lo que realmente define al locro de esta región es el uso generoso de carne de llama o, en ocasiones, de cordero, aportando una grasa y un sabor distintivos de la Puna. Se le añaden patitas de cerdo, panceta y longaniza para darle profundidad.

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El toque final, y casi un ritual, es la salsa picante o «ají molido» que se sirve aparte. Este condimento, hecho con ají picante de la zona, cebolla y tomate, permite a cada comensal ajustar el nivel de calor a su gusto. Es el plato festivo por excelencia, imprescindible en las fiestas patrias, los carnavales y cualquier celebración comunitaria.

2. Humita en Chala

La humita es una herencia directa de los pueblos originarios andinos y en Purmamarca se prepara con una devoción especial. A diferencia de las versiones en olla o al disco, la humita típica aquí es la «en chala», es decir, cocida al vapor dentro de su propia envoltura de hojas de maíz (las chalas).

Su preparación es un arte. Se rallan choclos (mazorcas de maíz) frescos hasta obtener una pasta jugosa. A esta masa se le mezcla cebolla, tomate, ají molido y un toque de albahaca, que le da una fragancia inconfundible. La mezcla se sazona con sal y pimienta, y a veces se le añade queso de cabra o de vaca desmenuzado.

Luego, se rellenan las chalas con esta preparación, se forman paquetitos atados con tiritas de la misma hoja, y se cocinan al vapor. El resultado es un bocado tierno, húmedo y dulzón, donde el sabor puro del maíz es el protagonista absoluto. Es común encontrarlas en puestos callejeros, especialmente en temporada de cosecha.

3. Tamal Jujeño

El tamal es otro de los grandes embajadores de la cocina norteña argentina, y el de Jujuy tiene sus particularidades. En Purmamarca, sigue siendo un alimento cotidiano y festivo, apreciado por su portabilidad y su sabor contundente.

La masa del tamal jujeño se hace con harina de maíz anaranjado (maíz capia) cocida y condimentada con pimentón y comino, lo que le da su color rojizo característico. El relleno es sustancioso: lleva carne de vaca o de llama desmenuzada y previamente guisada con cebolla, ajo y los mismos condimentos de la masa.

Al igual que la humita, se envuelve en hojas de chala, pero su forma es más rectangular y alargada. Se cuece al vapor durante horas, permitiendo que todos los sabores se fusionen. Se suele comer caliente, acompañado de pan casero. Es un plato que habla de la historia de viajeros y pastores, perfecto para llevar al campo o para un almuerzo reparador.

4. Asado de Cordero a la Cruz o al Horno de Barro

Mientras que el asado de tira y la vacía reinan en la Pampa, en la Quebrada de Humahuaca el rey indiscutido es el cordero. En Purmamarca, la forma tradicional de prepararlo es «a la cruz» (clavado en un enrejado de hierro frente a las brasas) o, más comúnmente en las casas, en horno de barro.

El secreto está en la materia prima: corderos criados en los cerros, que se alimentan de pastos naturales y arbustos de la zona, lo que le confiere a su carne un sabor y una textura únicos, con una grasa sabrosa pero no pesada. Se sala con sal gruesa y, a veces, se unta con una mezcla de ají, ajo y vinagre para formar una costra crocante.

Cocinado a fuego lento durante horas, la carne queda tan tierna que se desprende del hueso. Se acompaña con papas andinas cocidas en la misma grasa del cordero o con ensaladas simples. Es el plato central de las reuniones familiares grandes y los domingos, donde el acto de compartir alrededor del fuego es tan importante como la comida misma.

5. Quesillo con Miel de Caña o con Cayote

Para cerrar una comida o simplemente como un dulce tentempié, el quesillo es el postre emblemático. Se trata de un queso de cabra fresco, blando y ligeramente ácido, de producción artesanal en las fincas de los alrededores.

La magia ocurre al combinarlo con miel de caña, un dulce espeso y oscuro obtenido de la cocción del jugo de la caña de azúcar, o con cayote (una especie de zapallo dulce) en almíbar. El contraste entre la acidez suave del queso y la dulzura intensa y terrosa de la miel o el cayote es simplemente perfecto.

Se sirve en porciones generosas, a menudo decorado con nueces de la zona. Este postre no es una creación para turistas; es un clásico que los purmamarqueños disfrutan desde siempre, representando la fusión de la producción caprina de la Puna con los cultivos dulces de los valles más bajos.

Conclusión

La comida típica de Purmamarca es un viaje sensorial a la esencia de la Quebrada de Humahuaca. No se trata de platos sofisticados, sino de preparaciones honestas, hechas con ingredientes de la tierra y una sabiduría acumulada por siglos. Desde el corazón reconfortante del locro norteño hasta la dulzura ancestral del quesillo con miel, cada bocado cuenta una historia de adaptación, tradición y comunidad.

Estos cinco platos son los pilares que cualquier visitante debería buscar para vivir una experiencia gastronómica auténtica. Son la mejor manera de comprender, más allá del imponente Cerro de Siete Colores, el verdadero espíritu cálido y acogedor de este rincón mágico del noroeste argentino. Tu visita a Purmamarca no estará completa sin probarlos.

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