Cuando pensamos en Asturias, lo primero que nos viene a la mente son sus imponentes montañas, sus verdes paisajes y su espectacular costa. Pero, ¿y si te dijera que el Principado también alberga una silueta urbana con sus propios gigantes? La búsqueda de los edificios más altos de Asturias es un viaje fascinante que desvela la evolución arquitectónica y el desarrollo urbanístico de sus ciudades, especialmente Gijón y Oviedo.
Lejos de los rascacielos descomunales de otras metrópolis, los titanes asturianos tienen una escala humana pero no por ello menos interesante. En este artículo, haremos un recorrido por los cinco colosos que dominan el cielo asturiano. Descubriremos torres residenciales que han redefinido los barrios, edificios de oficinas que son iconos del sector terciario y construcciones que, durante décadas, han sido testigos mudos del crecimiento de la región.
¿Estás listo para mirar hacia arriba y conocer la historia vertical de Asturias? Acompáñanos en este ranking definitivo, donde cada planta cuenta una parte de la historia económica y social de la tierra que ama la naturaleza, pero que también sabe elevarse hacia el cielo.
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1. Torre de la Ciudad Residencial de Somió, Gijón
Con sus aproximadamente 90 metros de altura y 25 plantas, la Torre de la Ciudad Residencial de Somió se alza, sin discusión, como el edificio más alto de Asturias. Ubicada en el exclusivo barrio de Somió, en Gijón, esta imponente estructura de estilo moderno y líneas rectas domina por completo el paisaje urbano del este de la ciudad.
Su construcción a finales de la década de 2000 marcó un antes y un después, estableciendo un nuevo récord regional. A diferencia de los clásicos bloques de viviendas, este edificio fue concebido como una «ciudad vertical», ofreciendo servicios y comodidades de alto standing. Su fachada, compuesta por grandes ventanales y balcones, aprovecha al máximo las vistas privilegiadas hacia la playa de San Lorenzo y el mar Cantábrico.
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Este coloso no es solo un hito por su altura; simboliza una etapa de desarrollo urbano y una apuesta por la densificación vertical en zonas residenciales consolidadas. Para los curiosos de la arquitectura y el urbanismo, la torre de Somió es el punto de partida obligatorio para entender la escala máxima alcanzada en la región.
2. Edificio de la Calle Uría 31-33, Oviedo
En el corazón de la capital asturiana, el edificio de la calle Uría 31-33 se erige como el segundo más alto de la región y el más prominente de Oviedo. Con una altura que ronda los 70 metros y alrededor de 20 plantas, este rascacielos de uso principalmente terciario (oficinas) es un icono indiscutible del skyline ovetense.
Su diseño, característico de la arquitectura de los años 70, presenta una fachada funcional con bandas horizontales de ventanas. Su ubicación en la principal arteria comercial de la ciudad lo convierte en un punto de referencia visual desde múltiples perspectivas, destacando sobre los edificios históricos y los tejados de pizarra del casco antiguo.
Durante muchos años, este edificio ostentó el título del más alto de Asturias, hasta que fue superado por la torre gijonesa. Su silueta es familiar para todos los ovetenses y representa la faceta más moderna y dinámica de una ciudad que armoniza tradición y contemporaneidad. Es un claro ejemplo de cómo el crecimiento vertical se concentró en los núcleos urbanos principales.
3. Torre de la Calle Magnus Blikstad, Gijón
Completando el podio de los gigantes asturianos, encontramos la torre situada en la calle Magnus Blikstad, también en Gijón. Con una altura estimada superior a los 60 metros y unas 18 plantas, este edificio residencial se localiza en la zona de El Llano, un área en constante transformación y densificación.
Su arquitectura responde a tendencias más recientes, con volúmenes más dinámicos y un tratamiento de fachada que combina diferentes texturas y colores. Forma parte de un conjunto de edificios de gran altura que han ido configurando un nuevo perfil para esta parte de la ciudad, alejada del centro histórico pero muy bien comunicada.
La presencia de esta torre evidencia que la búsqueda de la verticalidad no es un hecho aislado en Gijón, sino una estrategia urbanística para acoger población en zonas con suelo disponible. Es un representante de la segunda generación de edificios altos en Asturias, con un diseño más acorde al siglo XXI.
4. Edificio de Viviendas en la Avenida de la Costa, Gijón
En la emblemática Avenida de la Costa, frente a la playa de San Lorenzo, se alza este notable edificio residencial que se sitúa entre los más altos de Asturias. Con una altura que supera holgadamente los 50 metros y alrededor de 15-16 plantas, su principal seña de identidad son sus espectaculares vistas panorámicas de toda la bahía gijonesa.
Su construcción es anterior a los rascacielos más modernos, perteneciendo a una época de desarrollo turístico y residencial de primera línea de mar. Su diseño, aunque menos vanguardista que las torres más nuevas, aprovecha al máximo la orientación privilegiada con amplios miradores y terrazas.
Este edificio es un clásico en el paisaje costero de Gijón y demuestra que la altura no solo se busca en el interior de la ciudad, sino también en su fachada marítima más valiosa. Representa la aspiración de vivir con el Cantábrico a los pies, una constante en la idiosincrasia asturiana.
5. Torre de las Oficinas de la Calle Quintana, Oviedo
Cerrando este top 5 encontramos otra torre ovetense, situada en la céntrica calle Quintana. Con una altura similar al anterior, en torno a los 50 metros y unas 15 plantas, este edificio de uso administrativo y de oficinas contribuye a la concentración de edificios altos en el centro de la capital.
Su arquitectura es representativa de la edificación en altura de finales del siglo XX, con una estructura funcional y una fachada que prioriza la iluminación interior. Su ubicación, cerca de otros puntos neurálgicos como la calle Uría, lo integra en el pequeño «distrito financiero» ovetense.
Este edificio completa la lista de los cinco colosos asturianos, mostrando que, si bien la escala no es comparable a otras regiones, tanto Gijón como Oviedo han desarrollado sus propias áreas de densidad vertical, creando skylines reconocibles y definiendo la estratificación de usos en la ciudad.
Como hemos visto, la búsqueda de los edificios más altos de Asturias nos lleva a un reducido pero significativo grupo de estructuras que superan la barrera de los 50 metros. El ranking está claramente liderado por la Torre de Somió en Gijón, seguida por el histórico edificio de la calle Uría en Oviedo.
Este recorrido vertical nos revela que el crecimiento hacia el cielo en Asturias ha sido moderado, puntual y concentrado en los dos principales núcleos urbanos. Lejos de paisajes abrumadores de rascacielos, los gigantes asturianos conviven en armonía con la geografía montañosa que los rodea, ofreciendo una interesante mezcla de modernidad y tradición. Son, en definitiva, los hitos que dibujan la silueta contemporánea del Principado.