¿Buscas la esencia de la Cataluña más auténtica y deslumbrante? Girona es un diamante en bruto que concentra, en una ciudad relativamente compacta, una riqueza histórica, arquitectónica y natural capaz de cautivar a cualquier viajero. Más allá de su famoso Barri Vell, la ciudad y sus alrededores esconden rincones de una belleza serena y poderosa que parecen detenidos en el tiempo.
En este artículo, te llevamos en un recorrido por los 10 lugares más bonitos de Girona, aquellos que definen su carácter único y que no puedes perderte. Desde las icónicas casas colgadas sobre el río Onyar hasta monasterios milenarios escondidos en bosques frondosos, descubrirás por qué esta ciudad es un destino imprescindible. Prepárate para enamorarte de sus calles empedradas, sus leyendas y sus paisajes.
1. Las Casas del Onyar y los Puentes
La estampa más icónica y fotografiada de Girona. Este conjunto de casas pintadas en vibrantes tonos ocres, amarillos y rojos, que se reflejan en las aguas del río Onyar, es el alma cromática de la ciudad. Construidas entre los siglos XIX y XX, estas viviendas se alzan sobre la muralla medieval y ofrecen una perspectiva única desde cualquiera de los puentes que las cruzan.
Publicidad
La belleza reside en su perfecta armonía con el entorno histórico y en el contraste entre la solidez de la piedra antigua y la calidez de sus fachadas. Cruzar el Puente de Piedra (Pont de Pedra), el Puente de Hierro (Pont de les Peixateries Velles, diseñado por Gustave Eiffel) o el Pont de Sant Agustí, regala una vista diferente y siempre espectacular. Es un lugar que cambia con la luz del día y que, especialmente al atardecer, se convierte en una auténtica postal viviente.
2. La Catedral de Girona y sus Escaleras
La Catedral de Santa María de Girona es una obra maestra que impone por su grandiosidad. Su fachada barroca, accesible tras subir una monumental escalinata de 90 peldaños, es solo el preludio de las maravillas que guarda en su interior. La belleza de este lugar es arquitectónica e histórica, pero también emocional, por la sensación que produce ascender hacia ella.
Publicidad
Su nave gótica, con una anchura de 23 metros, es la más ancha del mundo de este estilo, creando un espacio interior de una luminosidad y elevación sobrecogedoras. El Tesoro de la Catedral alberga piezas únicas como el Tapiz de la Creación y el Códice del Beato. Subir por sus escaleras, inmortalizadas en *Juego de Tronos*, es un ritual que todo visitante debe experimentar para sentir el verdadero peso histórico y espiritual de Girona.
3. El Call o Barrio Judío (El Call Jueu)
El Call de Girona es uno de los barrios judíos medievales mejor conservados de toda Europa, un laberinto de callejones empedrados, patios silenciosos y escalinatas misteriosas que exhala historia por cada uno de sus poros. Su belleza es austera, íntima y melancólica, invitando a un viaje en el tiempo.
Pasear por calles como la de la Força, donde se encuentra el Museo de Historia de los Judíos, o perderse por el entramado de callejuelas alrededor del Centre Bonastruc ça Porta, es descubrir la huella de una comunidad que fue central en la vida cultural y económica de la Girona medieval. La placeta del Institut Vell y los arcos de piedra que atraviesan las calles crean rincones de una fotogenia y una paz absolutas, lejos del bullicio turístico.
4. Los Jardines de la Muralla (Passeig de la Muralla)
Ofrecen una perspectiva única y privilegiada de Girona: desde las alturas. Pasear por el adarve de la muralla carolingia y medieval, convertido en un agradable paseo ajardinado, es una experiencia imprescindible. La belleza aquí es panorámica y serena, combinando el valor histórico de la fortificación con vistas de ensueño.
Desde este paseo elevado se divisan los tejados del Barri Vell, las torres de la Catedral, los monasterios extramuros y los paisajes lejanos de las Gavarres. Es un lugar perfecto para ver atardecer, donde la piedra antigua se tiñe de dorado. El tramo que va desde los Jardines de la Francesa hasta el monasterio de Sant Pere de Galligants es especialmente espectacular y tranquilo.
5. El Monasterio de Sant Pere de Galligants
Este antiguo monasterio benedictino, situado al norte del Barri Vell, es una joya del románico lombardo catalán y una de las imágenes más armoniosas de la ciudad. Su belleza radica en la pureza de sus líneas, la elegancia de su claustro cuadrangular y la sensación de paz que se respira en su recinto.
La iglesia, con su ábside decorado con arquerías ciegas y su esbelto campanario, es de una sobria elegancia. En su interior, hoy sede del Museo de Arqueología de Cataluña, el claustro es el auténtico protagonista, con capiteles finamente esculpidos con motivos bíblicos y vegetales. El conjunto, rodeado de vegetación y cerca del río Galligants, forma un rincón de una belleza serena y atemporal.
6. Las Termas Romanas (Banys Àrabs)
Aunque su nombre popular diga «árabes», en realidad son un excelente ejemplo de termas románicas del siglo XII, inspiradas en las antiguas romanas y en baños musulmanes. Su belleza es arquitectónica e histórica, destacando por ser uno de los pocos edificios de su tipo conservados en España.
El recorrido por sus distintas estancias –frigidarium, tepidarium, caldarium– bajo la luz que se filtra por las claraboyas de la cúpula del *apodyterium* (vestuario) es una experiencia casi mística. La columnata central de este espacio, con capiteles decorados, crea un juego de luces y sombras de una fotogenia extraordinaria. Es un remanso de calma y un viaje a la vida social de la Edad Media.
7. La Rambla de la Llibertat
Es el corazón comercial y social de Girona, una amplia y elegante avenida porticada que une el mundo medieval del Barri Vell con la ciudad más moderna. Su belleza es animada, urbana y llena de vida. Los soportales góticos del lado norte, con sus antiguos comercios, contrastan con los edificios más modernos del sur.
Pasear por la Rambla, sentarse en una de sus terrazas para observar el ir y venir de la gente, o visitarla un sábado por la mañana cuando se instala el mercado de flores, es captar el pulso cotidiano de Girona. Es un espacio de encuentro, luminoso y acogedor, que muestra la faceta más vital y alegre de la ciudad.
8. El Parque de la Devesa
Se trata del parque urbano más grande de Cataluña, un auténtico pulmón verde de más de 40 hectáreas situado entre los ríos Ter, Güell, Onyar y Galligants. Su belleza es natural y majestuosa, centrada en sus imponentes hileras de plátanos de sombra (*Platanus x hispanica*), algunos con más de 150 años de antigüedad y que forman espectaculares bóvedas vegetales.
Pasear por sus avenidas arboladas, descubrir sus jardines secretos, como el de la Fontana d’Or, o relajarse junto a sus estanques, ofrece un contrapunto de paz y frescor frente al denso patrimonio histórico. Es el lugar perfecto para un picnic, un paseo en bicicleta o simplemente para desconectar rodeado de naturaleza en plena ciudad.
9. El Pueblo de Besalú
Aunque se encuentra a unos 30 km de la ciudad de Girona, ningún listado sobre la belleza de la región estaría completo sin este impresionante pueblo medieval. Su puente fortificado del siglo XII, con su entrada angular y sus torres, es una de las imágenes más emblemáticas y fotogénicas de toda Cataluña.
Cruzar ese puente sobre el río Fluvià es literalmente viajar a la Edad Media. El pueblo conserva un entramado urbano excepcional, con la plaza Mayor, los baños judíos (miqvé) del siglo XII, y antiguas iglesias. La belleza de Besalú es total, de postal perfecta, y representa la esencia histórica de la comarca de La Garrotxa.
10. La Costa Brava: Calas de Begur y Pals
A menos de 40 minutos de la ciudad, la Costa Brava despliega algunos de los paisajes litorales más bonitos del Mediterráneo. La belleza aquí es salvaje y pictórica: calas de aguas turquesas encajonadas entre pinos y rocas, playas de arena fina y pueblos medievales con vistas al mar.
La playa de Sa Riera, la cala Aiguablava o la cala Sa Tuna, en el término de Begur, son paradisíacas. A ello se suma la belleza intramuros del pueblo medieval de Pals, con su Torre de las Horas y sus calles empedradas, ofreciendo una combinación perfecta de historia y naturaleza. Este contraste entre la Girona interior y la costa es uno de los mayores tesoros de la provincia.
Girona es mucho más que una simple parada camino a la costa. Es un destino completo donde la historia se palpa en cada piedra, el color inunda las fachadas y la naturaleza envuelve la ciudad. Desde su icónico skyline sobre el Onyar hasta la serenidad de sus monasterios y la vitalidad de sus calles, cada uno de estos 10 lugares contribuye a tejer el tapiz único de una de las ciudades más bellas y con más carácter de España.
Explorarlos es entender por qué Girona conquista a todos sus visitantes. Ya sea por su patrimonio, su gastronomía o su ambiente, esta ciudad tiene el poder de dejar una huella imborrable en la memoria de quien la descubre. Un viaje a Girona es, sin duda, un viaje a la belleza en estado puro.