¿Imaginas sumergirte en aguas cristalinas de color esmeralda, rodeado por las cumbres nevadas del Pirineo Aragonés? Benasque, el corazón del Valle de Benasque y puerta de entrada al Parque Natural Posets-Maladeta, esconde un tesoro acuático más allá de sus famosos ríos Ésera y Cinqueta. No hablamos de piscinas municipales, sino de auténticas piscinas naturales, formaciones creadas por la naturaleza donde el agua de deshielo se acumula en pozas y remansos de roca pulida por el tiempo.
En este artículo, te llevamos a descubrir las mejores piscinas naturales de Benasque y sus alrededores. Estos son lugares de una belleza salvaje, ideales para un baño refrescante después de una ruta de senderismo o simplemente para disfrutar de un paisaje de ensueño. Prepárate para conocer pozas de aguas gélidas y transparentes, cascadas que crean jacuzzis naturales y entornos de postal que parecen sacados de un cuento. ¿Listo para explorar las piscinas naturales más espectaculares de Benasque?
1. Pozo Pino (o Pozo Helado)
Sin duda, la piscina natural más famosa y accesible de Benasque. Se encuentra a escasos 15 minutos a pie desde el pueblo, siguiendo un agradable paseo junto al río Ésera. El Pozo Pino es una gran poza de origen glaciar, excavada en la roca por la fuerza del agua durante milenios.
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Sus aguas son de un intenso color turquesa en los días soleados, increíblemente transparentes y, como puedes imaginar, muy frías. La poza está rodeada por grandes losas de piedra, perfectas para tomar el sol, y por un frondoso bosque de pinos que le da nombre. Es el lugar perfecto para un primer contacto con las aguas pirenaicas sin necesidad de realizar una gran excursión.
Su fama la convierte en un punto muy concurrido en verano, por lo que se recomienda visitarla a primera hora de la mañana o a última de la tarde para disfrutarla con mayor tranquilidad. Es, por su belleza y accesibilidad, la piscina natural emblemática de Benasque.
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2. Pozas de Literola
Para aquellos que busquen un entorno más salvaje y menos masificado, las Pozas de Literola son la elección perfecta. Se accede a ellas a través de una preciosa y sencilla ruta de senderismo que parte desde el pueblo de Benasque y remonta el valle del río Ésera.
El camino, de aproximadamente una hora de duración, te adentra en un bosque de hayas y abetos y te regala vistas espectaculares. Las pozas son una sucesión de remansos y pequeñas cascadas donde el agua del río se aquieta formando piscinas naturales de diferentes tamaños y profundidades.
El agua aquí es aún más fría que en el Pozo Pino, pero la recompensa es una sensación de paz absoluta y conexión con la naturaleza. Es un lugar ideal para combinar un baño revitalizante con un picnic en un entorno de cuento. Recuerda llevar calzado adecuado para el camino y para caminar por las rocas cercanas al agua.
3. Piscinas Naturales de Cerler (Estación de Esquí de Aramón Cerler)
Aunque no están exactamente en el núcleo de Benasque, se encuentran en su término municipal y son una opción fantástica, especialmente para familias. En la base de la estación de esquí de Aramón Cerler, se han acondicionado de manera respetuosa varias piscinas naturales aprovechando el curso del agua.
Estas pozas suelen tener un acceso más fácil y, en algunos casos, cuentan con pequeñas áreas de césped alrededor. El entorno es magnífico, con las laderas de la montaña como telón de fondo. Son una alternativa excelente si buscas un lugar donde el acceso sea cómodo y el entorno esté parcialmente habilitado para el baño y el descanso.
El agua, proveniente directamente del deshielo de las cumbres del Aneto y la Maladeta, mantiene una temperatura gélida que te asegurará una inyección de energía. Es un plan perfecto para después de explorar el pueblo de Cerler o realizar alguna ruta por la zona.
4. Pozas del Salto del Molino (Cerca de Sahún)
Tomando la carretera que va desde Benasque hacia el sur, a la altura de la localidad de Sahún, se encuentra esta joya escondida. El Salto del Molino es una cascada que cae con fuerza, pero justo antes y después de ella, el río Ésera forma varias pozas amplias y profundas que funcionan como piscinas naturales perfectas.
El sonido del agua cayendo y la espuma blanca crean una atmósfera mágica y muy refrescante. Estas pozas son menos conocidas que las de Benasque, por lo que suelen ofrecer una experiencia más íntima. El acceso requiere un pequeño descenso desde la carretera, pero está bien señalizado.
Es un lugar impresionante no solo para bañarse, sino también para hacer fotografías espectaculares. La fuerza del agua y la belleza del salto de agua convierten este lugar en una parada obligatoria si circulas por la carretera A-139.
5. Remansos del Río Cinqueta (en el Camino a la Besurta)
Para los más aventureros, la carretera que sube desde Benasque hacia el Hospital de Benasque y la Besurta (el punto de partida para excursiones al Aneto) sigue el curso del tumultuoso río Cinqueta. A lo largo de este trayecto, en las zonas donde el valle se ensancha ligeramente, el río pierde fuerza y crea remansos y pozas de aguas tranquilas.
No son una piscina natural concreta y definida, sino múltiples oportunidades que encontrarás junto a la carretera. Muchas de estas pozas son utilizadas por los pescadores y ofrecen aguas transparentes y entornos de una pureza absoluta. La ventaja es que puedes explorar y encontrar tu rincón privado.
El paisaje aquí es puramente alpino, con praderas verdes y picos rocosos. Es fundamental estacionar el vehículo en los lugares habilitados para no obstaculizar la vía y tener extremo cuidado, ya que el río Cinqueta puede llevar mucha fuerza dependiendo de la época del año.
Conclusión
Las piscinas naturales de Benasque son mucho más que simples lugares para bañarse; son experiencias sensoriales en el corazón del Pirineo. Desde la icónica y accesible Pozo Pino hasta los remansos salvajes del Cinqueta, cada una ofrece una personalidad única, unida por el denominador común de aguas purísimas, paisajes sobrecogedores y una temperatura que desafía al más valiente.
Estos enclaves son el complemento perfecto a cualquier ruta de senderismo o visita a la zona, permitiéndote conectar con la naturaleza de la forma más refrescante. Recuerda siempre visitarlas con respeto: no dejes basura, evita el uso de cremas solares no biodegradables antes de bañarte y disfruta de la magia de bañarte en las auténticas piscinas que esculpió la montaña.