¿Buscas la esencia de la Costa Brava? Begur, con su castillo medieval vigilando el mar, esconde algunas de las calas y playas más espectaculares y fotogénicas de toda Cataluña. Este pueblo de la provincia de Girona es sinónimo de aguas cristalinas, paisajes de postal y rincones que parecen sacados de un sueño.
Pero, ¿cuáles son realmente las playas más bonitas de Begur? La respuesta no es única, porque la belleza aquí es diversa: desde arenales familiares hasta calas vírgenes solo accesibles a pie. En este artículo, haremos un recorrido por las 7 joyas costeras que hacen de Begur un destino de playa inigualable.
Descubrirás playas para todos los gustos: para relajarte en la arena, para hacer snorkel entre peces, o para disfrutar de un atardecer mágico. Prepárate para enamorarte de la costa de Begur.
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1. Sa Riera: La Playa Familiar por Excelencia
Sa Riera es, sin duda, la playa más grande y completa de Begur. Este extenso arenal de arena gruesa y aguas tranquilas es el corazón costero del municipio. Su belleza radica en su entorno: está enmarcada por pinos y rocas, con la desembocadura del torrente de Sa Riera creando un paisaje único.
Es perfecta para familias por sus servicios (hamacas, chiringuitos, socorristas en temporada) y su accesibilidad. Pero su encanto va más allá de la comodidad. Al pasear por su paseo marítimo o al mirar hacia los acantilados, se siente la auténtica esencia marinera de la Costa Brava.
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Desde aquí, además, parten algunos de los caminos de ronda más bonitos para explorar calas vecinas. Es el punto de partida ideal para descubrir la costa de Begur.
2. Aiguablava: La Belleza de un Paraíso Protegido
Perteneciente técnicamente al vecino municipio de Palafrugell pero inseparablemente ligada a la imagen de Begur, la playa de Aiguablava es una de las más famosas y fotografiadas de la Costa Brava. Su nombre («agua blava») describe a la perfección el increíble color turquesa de sus aguas, sorprendentemente transparentes y calmadas.
Esta cala, enclavada en un entorno natural protegido, combina arena fina con zonas de rocas planas ideales para tomar el sol. La belleza es abrumadora: el mar de tonos azules intensos contrasta con el verde de la pinada y la silueta del lujoso Hotel Aiguablava en lo alto del acantilado.
Es un lugar perfecto para bañarse, hacer snorkel y disfrutar de una jornada de playa en un escenario de postal. Su acceso en coche es sencillo, aunque el aparcamiento en verano puede ser complicado.
3. Sa Tuna: La Cala de Pescadores con Encanto
Sa Tuna es la imagen más pintoresca y auténtica de Begur. Este antiguo pueblo de pescadores, con sus casas blancas y ventanas azules escalonadas en la ladera, despliega una belleza rústica y mediterránea que enamora a primera vista.
La cala en sí es pequeña, de arena gruesa y guijarros, con aguas cristalinas y normalmente tranquilas. Su magia no está solo en el baño, sino en perderse por sus callejuelas empedradas, sentarse en uno de sus restaurantes frente al mar o caminar por el espectacular camino de ronda que la conecta con otras calas.
Ver atracar las barcas de pesca al atardecer es una experiencia que captura el alma de la Costa Brava de antaño. Es, sin duda, una de las estampas más bonitas y memorables de la zona.
4. Fornells: La Cala Ancha y Resguardada
La playa de Fornells destaca por su amplitud y su entorno natural bien conservado. Es una cala ancha, de arena gruesa y aguas poco profundas y tranquilas, lo que la convierte en otra excelente opción para familias con niños pequeños.
Su belleza es serena y acogedora. Rodeada por bosques de pinos y vegetación mediterránea, ofrece una sensación de paz y conexión con la naturaleza. A diferencia de otras calas más recogidas, Fornells tiene un espacio abierto que permite disfrutar del sol durante gran parte del día.
Cuenta con servicios básicos como un chiringuito y alquiler de hamacas en temporada alta. Es un lugar perfecto para pasar un día relajado de playa, alejado del bullicio pero con todas las comodidades esenciales.
5. Aiguafreda: El Refugio Íntimo y Exclusivo
Aiguafreda es sinónimo de intimidad y belleza salvaje. Esta pequeña y recogida cala, situada bajo el imponente Hotel Aiguafreda, es un remanso de paz. Su acceso, a través de una escalinata desde la carretera o por el camino de ronda, contribuye a su aura de lugar secreto.
Es una cala de rocas y grava, con plataformas de cemento para tomar el sol y escaleras para acceder al agua, que es excepcionalmente transparente y fresca (de ahí su nombre, «agua fría»). Su encanto reside en su ambiente tranquilo, en las vistas espectaculares de la costa y en la sensación de estar en un lugar privilegiado.
Ideal para quienes buscan un baño refrescante en aguas cristalinas, leer un libro escuchando el mar o disfrutar de un entorno natural casi virgen. La belleza de Aiguafreda es discreta y elegante.
6. Illa Roja: La Playa Salvaje y de Cine
Illa Roja ofrece una belleza dramática y diferente. No es una playa de arena, sino una impresionante plataforma de roca plana de color rojizo (que le da el nombre) que se adentra en el mar. El contraste del rojo de la roca con el azul intenso del agua y el verde de los pinos es un espectáculo visual único.
Es un lugar famoso por sus puestas de sol y por haber sido escenario de anuncios y películas. Sus pozas naturales, formadas entre las rocas, son ideales para que se bañen los más pequeños. El acceso se realiza a pie por un bonito camino desde la urbanización de Esclanyà.
Su belleza es agreste, fotogénica y llena de carácter. Es el sitio perfecto para una excursión, un baño aventurero y para sentir la fuerza del paisaje de la Costa Brava.
7. El Racó: El Secreto Mejor Guardado (Platja Fonda)
Para los amantes del senderismo y las calas vírgenes, El Racó, también conocida como Platja Fonda, es la joya escondida. Es la más oriental de las playas de Begur y solo es accesible tras un recorrido a pie de unos 20-25 minutos por un precioso y bien señalizado camino de ronda desde Sa Riera.
La recompensa merece mucho la pena: una playa aislada, en forma de concha, rodeada de altos acantilados y vegetación. Es de arena fina y aguas transparentes, con un ambiente tranquilo y natural. No tiene servicios, por lo que hay que llevar agua y comida.
Su belleza reside en su estado casi salvaje, en la sensación de descubrimiento y en el paisaje sobrecogedor que la rodea. Es la playa para desconectar por completo y sentir que has encontrado tu propio paraíso.
Conclusión
Begur es un tesoro de la Costa Brava que concentra una diversidad asombrosa de playas y calas, cada una con su personalidad y belleza única. Desde la familiar y completa Sa Riera hasta el refugio secreto de El Racó, pasando por la icónica Aiguablava y la pintoresca Sa Tuna, el litoral de Begur ofrece experiencias costeras para todos.
La verdadera magia está en explorar no solo la arena, sino también los caminos de ronda que las conectan, descubriendo perspectivas nuevas y rincones inesperados. Estas siete playas son el mejor ejemplo de por qué Begur sigue siendo, año tras año, un destino de playa de belleza incomparable.