¿Imaginas playas de arena dorada y aguas turquesas junto a paisajes lunares de lava negra? Lanzarote, la isla de los volcanes, esconde algunas de las costas más espectaculares y fotogénicas de todo el archipiélago canario. Su belleza no es la típica de postal caribeña, sino una armonía salvaje y única, esculpida por el fuego y el mar.
En este artículo, haremos un recorrido por las playas más bonitas de Lanzarote, aquellas que combinan a la perfección la fuerza del paisaje volcánico con la serenidad del océano Atlántico. Desde las famosas playas de Papagayo hasta las piscinas naturales de Charco de los Clicos, descubrirás rincones que parecen de otro planeta.
Si buscas las mejores calas de Lanzarote, playas familiares, zonas para hacer surf o simplemente los arenales más impresionantes para una foto inolvidable, esta guía es para ti. Prepárate para conocer la esencia de la costa de Lanzarote, un destino de playa como ningún otro.
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1. Playa de Papagayo
La Playa de Papagayo es, sin duda, la joya de la corona y la playa más famosa y bonita de Lanzarote. Situada en el sur de la isla, dentro de la Reserva Natural de Los Ajaches, su acceso por un camino de tierra realza su sensación de paraíso virgen. Esta cala en forma de concha está protegida por acantilados de tonos ocres y rojizos.
Sus aguas son de un color turquesa cristalino increíble, con una transparencia que rivaliza con cualquier destino tropical. La arena es fina, dorada y contrasta de manera sublime con el azul del mar y los colores terrosos del entorno. Es perfecta para el baño, el snorkel por su rico fondo marino, y para pasar un día inolvidable en un entorno natural protegido.
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Aunque puede llegar a estar concurrida en temporada alta, su belleza es tal que merece absolutamente la pena la visita. Es el epítome de la playa paradisíaca canaria, pero con el sello volcánico único de Lanzarote.
2. Playa de Famara
La Playa de Famara es la antítesis de Papagayo y una de las más bellas por su espectacularidad paisajística. Se trata de una inmensa playa de más de 6 km de longitud, con arena dorada y fina, ubicada al noroeste de la isla. Lo que la hace única e inolvidable es su imponente telón de fondo: el Risco de Famara, un acantilado volcánico de más de 400 metros de altura.
Este escenario dramático, cambiante con la luz del día, la convierte en un lugar de ensueño para fotógrafos y amantes de la naturaleza. Es un paraíso para surfistas y kitesurfistas gracias a sus constantes y potentes olas. Sin embargo, hay que tener precaución al bañarse por las fuertes corrientes.
Su atmósfera es salvaje, ventosa y llena de energía. Pasear por su orilla, con el sonido del mar y la vista del risco, es una experiencia que captura la esencia más auténtica y poderosa de Lanzarote.
3. Charco de los Clicos (Playa Verde)
El Charco de los Clicos, también conocido como la Playa Verde, es probablemente la playa más singular y fotogénica no solo de Lanzarote, sino de toda Canarias. Se encuentra en el pueblo pesquero de El Golfo. Lo que la hace extraordinariamente bella es la combinación de elementos: una playa de arena negra volcánica, un mar Atlántico de intenso azul y, sobre todo, una laguna interior de color verde esmeralda.
Esta laguna, separada del mar por una barra de arena, adquiere su color por la presencia de un alga llamada *Ruppia maritima* y por el azufre. El contraste de colores –negro, azul y verde– frente a los acantilados oxidados es un espectáculo visual sobrecogedor. Es una belleza geológica y cromática que parece de otro planeta, perfecta para contemplar, especialmente al atardecer.
4. Caletón Blanco
Caletón Blanco es una pequeña joya familiar en el norte de Lanzarote, concretamente en el municipio de Haría. Se trata de un conjunto de piscinas naturales y pequeñas calas formadas por la lava al solidificarse al contacto con el mar. Su nombre viene de la arena blanca, de origen coralino, que cubre el fondo de estas pozas, creando un efecto de aguas sorprendentemente claras y azuladas.
Es una de las playas más bonitas y seguras de Lanzarote para ir con niños, ya que las pozas son poco profundas, están protegidas del oleaje abierto y el agua se calienta con el sol. El entorno es rocoso y volcánico, pero accesible. La combinación de la lava negra, el agua turquesa y la arena blanca la convierte en un lugar de una belleza tranquila y muy especial para un día de baño relajado.
5. Playa de las Conchas (La Graciosa)
Aunque técnicamente se encuentra en la isla de La Graciosa, accesible en ferry desde Lanzarote, es imposible hacer una lista de las playas más bonitas sin incluir a la majestuosa Playa de las Conchas. Es la imagen del paraíso salvaje y remoto. Para llegar hay que caminar o ir en bicicleta desde el poblado de Caleta del Sebo, lo que añade un plus de aventura.
Es una playa virgen de arena blanca y finísima, con aguas de un azul intenso que gradúa a turquesa. Su belleza radica en su inmensidad, su estado prácticamente intacto y las vistas panorámicas: frente a ella se alzan los islotes del Archipiélago Chinijo (Alegranza, Montaña Clara) y, al fondo, el imponente Risco de Famara de Lanzarote. El oleaje suele ser fuerte, por lo que el baño requiere precaución, pero el paisaje es sencillamente inigualable.
6. Playa del Papagayo (Las Coloradas)
Dentro del conjunto de playas de Papagayo, merece una mención específica la playa de Las Coloradas, a menudo considerada la más bella de todas las calas de esa zona. Se accede por el mismo camino que a Papagayo, y suele estar algo menos masificada. Está encajada entre acantilados de colores rojizos y ocres que le dan su nombre.
La arena es igual de dorada y fina, y el agua mantiene esa transparencia y color turquesa característico de la reserva. Lo que la distingue es su forma más alargada y la sensación de mayor intimidad. Es el lugar perfecto para quienes buscan la belleza de Papagayo con un ambiente un poco más tranquilo, ideal para pasar el día, hacer snorkel y disfrutar de un entorno natural de ensueño.
7. Playa de la Garita
La Playa de la Garita, en el municipio de Teguise, es una de las playas más bonitas y populares del noreste de Lanzarote. Se trata de una extensa playa urbana de arena dorada y aguas generalmente tranquilas, lo que la hace perfecta para familias. Su belleza reside en su combinación de servicios, accesibilidad y un paisaje costero muy agradable.
Frente a ella se encuentra el Islote de la Garita, que rompe la línea del horizonte y añade un elemento pintoresco. El paseo marítimo, los chiringuitos donde degustar pescado fresco y la vista de la localidad de Arrieta al fondo completan un escenario de lo más atractivo. Es una playa donde la belleza natural se integra con la vida local, ofreciendo una experiencia completa y auténtica.
8. Playa de los Charcones
Para los amantes de la naturaleza en estado puro, la Playa de los Charcones es un destino de belleza salvaje. Se encuentra al sur de la isla, cerca de Puerto del Carmen, pero su acceso no señalizado la mantiene como un rincón bastante tranquilo. No es una playa de arena, sino una serie de piscinas naturales y charcos formados entre las rocas volcánicas.
Su belleza es geomorfológica y cromática: el negro de la lava, el blanco de la espuma del mar y el azul profundo del océano crean un paisaje hipnótico. Es un lugar fantástico para observar el poder del mar, tomar fotografías espectaculares y, en los charcos más protegidos, darse un refrescante baño. La puesta de sol aquí es un espectáculo memorable.
9. Playa de la Cantería
La Playa de la Cantería, también conocida como Playa de la Caleta, es una pequeña cala de gran belleza situada en el pueblo de Arrieta. Es una playa de arena oscura mezclada con callaos (cantos rodados), lo que le da un carácter especial. Lo más llamativo es su entorno: está flanqueada por coloridas casitas de pescadores y protegida por un malecón natural de rocas.
Sus aguas son usualmente tranquilas y transparentes, ideales para el baño y el snorkel. La presencia de un encantador bar-restaurante justo en la arena, la «Casa de la Playa», añade un toque de encanto y comodidad. Es una playa con alma, donde la belleza paisajística se mezcla con la esencia marinera de Lanzarote, perfecta para un día relajado.
10. Playa de Guasimeta
Cerca del Aeropuerto de Lanzarote se encuentra la sorprendente Playa de Guasimeta, una extensa playa virgen de varios kilómetros de longitud. Su belleza es la de la inmensidad y la soledad. Compuesta por arena dorada y fina, es un arenal amplio y abierto, con dunas en algunas zonas y un oleaje moderado que atrae a surfistas.
Lo que la hace especialmente bella es su estado semi-salvaje y las vistas del sur de la isla. Al estar alejada de grandes núcleos turísticos, ofrece una sensación de paz y conexión con la naturaleza difícil de encontrar en otras zonas. Es el lugar ideal para largos paseos, observar aves y disfrutar de una playa amplia y auténtica, donde el paisaje volcánico de Lanzarote se funde con el mar Atlántico.
Lanzarote demuestra que la belleza de una playa va mucho más allá de la arena blanca y las palmeras. Sus costas son un museo al aire libre de formas, colores y texturas creadas por los volcanes. Desde el paraíso protegido de Papagayo hasta la fuerza dramática de Famara, pasando por la singularidad extraterrestre del Charco de los Clicos, cada playa ofrece una experiencia única.
Esta isla canaria tiene la capacidad de sorprender a todo tipo de viajeros: familias que buscan calas tranquilas, surfistas en busca de olas, fotógrafos ávidos de paisajes impactantes y cualquier persona que desee contemplar la poderosa y hermosa mano de la naturaleza. Explorar estas playas es descubrir el corazón volcánico y el alma oceánica de Lanzarote.