¿Cansado de las multitudes, la música a todo volumen y la lucha por un lugar en la arena? Mar del Plata, famosa por su vibrante vida playera, también esconde joyas de serenidad perfectas para quienes buscan relax, lectura o un día en familia sin aglomeraciones. Si tu idea de playa perfecta incluye oleaje suave, arena amplia y paz, has llegado al artículo indicado.
Lejos del bullicio del centro y de las playas céntricas más concurridas, existen rincones costeros donde el sonido predominante es el de las olas y las gaviotas. Este artículo es tu guía definitiva para descubrir esas playas más tranquilas de Mar del Plata, ideales para escapar del estrés.
Te llevaremos en un recorrido por arenales amplios, sectores residenciales y accesos naturales que ofrecen una experiencia playera completamente diferente. Prepárate para conocer los secretos mejor guardados de la costa marplatense, desde el sur hasta el norte, perfectos para un día de desconexión total.
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1. Playa Serena (Punta Mogotes)
Ubicada en el extremo sur de Punta Mogotes, Playa Serena es, como su nombre lo indica, un refugio de paz. Esta playa marca el límite sur de la ciudad y suele ser el destino elegido por familias y personas que buscan alejarse del ruido.
Su amplio sector de arena, respaldado por médanos naturales y sin edificios altos en primera línea, crea una sensación de espacio y tranquilidad difícil de encontrar en otras partes. El oleaje aquí es moderado, y al estar algo más resguardada por la geografía de la punta, el viento suele ser menos intenso.
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Es una de las playas más tranquilas de Mar del Plata porque no cuenta con los servicios masivos de balnearios privados, aunque sí hay algunos paradores sencillos. Su acceso es fácil y tiene estacionamiento, pero al no ser un punto de llegada de líneas de colectivos tan directo, la afluencia de gente es notablemente menor. Es ideal para largas caminatas, juegos con niños o simplemente tumbarse al sol en paz.
2. Playa Chica (Punta Iglesias)
En el otro extremo de la ciudad, al norte, se encuentra Playa Chica en la zona de Punta Iglesias, cerca del Faro. Esta playa es un clásico entre los locales que conocen los rincones serenos. Rodeada de acantilados y rocas, forma una especie de caleta natural que la protege.
Su nombre no es casual: es una playa de dimensiones reducidas, lo que contribuye a su ambiente íntimo y familiar. El agua suele estar más calmada que en las playas abiertas, haciendo que sea muy segura para que los niños jueguen en la orilla. La vista de las rocas y el faro le da un paisaje pintoresco y único.
Su tranquilidad se debe en gran parte a su ubicación en un barrio residencial alejado del centro y a que no es una playa de paso; la gente va específicamente allí. No tiene la infraestructura de los balnearios céntricos, por lo que es recomendable llevar lo necesario. Es perfecta para pasar un día relajado, hacer snorkel entre las rocas o disfrutar de un atardecer inolvidable.
3. Playa de los Acantilados (Sector Sur de la Bristol)
Mientras la playa Bristol, en pleno centro, suele estar colmada de gente, su extensión hacia el sur, pegada a los acantilados, se transforma en un espacio notablemente más tranquilo. Este sector, a la altura de la calle Santiago del Estero y más allá, es amplio y menos codiciado por los veraneantes que buscan estar en el «epicentro» de la acción.
Aquí encuentras la misma arena fina y el mismo mar, pero con una densidad de personas mucho menor. La presencia de los altos acantilados le da un marco natural imponente y una sensación de resguardo. Es una excelente opción para quienes se alojan en el centro pero desean evitar las aglomeraciones de la Bristol o la Perla.
Puedes caminar desde la zona más concurrida hacia el sur y, en pocos minutos, encontrar tu propio espacio de paz. Es una playa pública sin servicios de balneario en ese tramo específico, por lo que la atmósfera es más rústica y natural, ideal para leer, tomar sol o escuchar el mar sin interferencias.
4. Playa Varese (Entre Punta Mogotes y el Puerto)
La playa Varese se extiende desde la escollera sur del Puerto de Mar del Plata hasta el comienzo de Punta Mogotes. Esta larguísima franja de arena es conocida por ser amplia y, en general, poco masificada, especialmente en los sectores alejados de la rambla de acceso al puerto.
Es una playa con un perfil más bajo y natural, muy frecuentada por pescadores, deportistas (como jugadores de fútbol o vóley) y familias que buscan espacio para desplegar sombrillas y juegos. Al estar bordeada por el canal del puerto, en algunos sectores el agua puede estar más calma.
Su gran ventaja para encontrar tranquilidad es la extensión: siempre hay un lugar vacío. El paisaje está dominado por la vista al puerto y a los barcos, lo que le da un carácter industrial pintoresco. Es una de las playas más tranquilas de Mar del Plata para pasar un día entero sin sentirse apretado, perfecta para actividades al aire libre y disfrutar de la brisa marina sin multitudes.
5. Playa La Perla (Sector Norte)
La Perla es una de las playas emblemáticas y tradicionales de la ciudad, pero su fama se concentra en el sector del histórico balneario. Sin embargo, si te alejas unos cientos de metros hacia el norte, pasando la desembocadura del Arroyo La Tapera (a la altura de la calle Moreno), el panorama cambia radicalmente.
Este sector norte de Playa La Perla es más ancho, está menos urbanizado en su frente y la oferta de balnearios privados es menor. Se convierte en una playa pública extensa y notablemente más tranquila. El arroyo forma una pequeña laguna que atrae a aves, añadiendo un toque de naturaleza.
Es un área excelente para familias con niños que quieren el encanto de La Perla pero no el gentío. Puedes disfrutar de la calidad de la arena y el mar característicos de la zona, pero con el espacio y la paz de una playa semi-virgen. Es un secreto a voces entre los marplatenses que prefieren el relax.
6. Playa Punta Cantera
Al norte de Playa Chica, siguiendo la costa, se llega a Punta Cantera. Esta playa es quizás una de las menos conocidas por los turistas, preservando así su estado de absoluta tranquilidad. El acceso es un poco más rústico y está enclavada en un entorno natural de rocas y vegetación autóctona.
Es una playa pequeña y recogida, donde el mar choca contra formaciones rocosas creando pozones ideales para que los niños exploren. La ausencia total de infraestructura comercial (no hay paradores, ni servicios) garantiza una experiencia de playa pura y sin distracciones.
Su público son principalmente vecinos de la zona y conocedores. Es el lugar perfecto para quienes buscan aislamiento, contacto con la naturaleza y el sonido real del océano. Lleva tu propia agua, comida y sombra, y prepárate para disfrutar de una de las playas más auténticamente tranquilas de todo Mar del Plata.
7. Playa Camet (Norte de Camet)
Aunque técnicamente se encuentra ya en el partido de General Pueyrredón, al norte de la ciudad, la playa Camet, especialmente en sus sectores alejados del centro del balneario, merece una mención especial. A solo unos 15 minutos en auto del centro de Mar del Plata, representa la escapada perfecta.
La costa se vuelve más agreste, las playas son más amplias y las urbanizaciones son bajas y espaciadas. En los sectores residenciales, como hacia el norte del balneario Camet, encuentras playas prácticamente privadas de público, solo con algunos vecinos.
El mar aquí puede ser un poco más bravo, pero la sensación de soledad y conexión con el paisaje es total. Es el destino ideal para una jornada de completo despeje, largas caminatas por la orilla sin cruzarse con casi nadie y disfrutar de una versión más salvaje y tranquila de la costa atlántica.
Como has visto, Mar del Plata ofrece un abanico sorprendente de alternativas para quienes huyen del bullicio. Desde la recogida Playa Chica en el norte hasta la extensa y serena Varese en el sur, pasando por los secretos escondidos en sectores de playas famosas como Bristol o La Perla, la ciudad tiene un rincón de paz para cada tipo de viajero.
La clave para disfrutar de las playas más tranquilas de Mar del Plata está en explorar más allá de los puntos icónicos, aventurarse hacia los extremos de la costa y, a veces, simplemente caminar unos minutos lejos de los accesos principales. Tu día de playa perfecto, en calma y armonía, te está esperando.
Así que la próxima vez que visites la Feliz, recuerda que su lado más relajado y apacible está a la vuelta de la esquina, listo para ofrecerte una experiencia inolvidable lejos de las multitudes.