¿Alguna vez te has preguntado cuáles son las obras hidráulicas más veteranas de nuestro país? España, con su rica historia y diversidad geográfica, alberga auténticas joyas de la ingeniería que han desafiado al tiempo. Estas presas antiguas no son solo estructuras funcionales; son monumentos históricos, testimonios del ingenio humano para dominar el agua y un legado que ha moldeado paisajes y comunidades durante siglos. Si buscas información sobre las presas más antiguas de España, las primeras presas construidas en el país o la historia de la ingeniería hidráulica española, estás en el lugar correcto.
En este artículo, haremos un viaje en el tiempo para descubrir las cinco presas más antiguas de España que aún se mantienen en pie. Veremos que, lejos de ser meros muros de contención, estas estructuras esconden historias fascinantes de romanos, árabes y los primeros ingenieros de la era industrial. Prepárate para conocer los secretos de estas colosales abuelitas de piedra y hormigón, que continúan cumpliendo su función o descansando como reliquias del pasado. Su longevidad es un tributo a la pericia de sus constructores.
1. Presa de Proserpina (Mérida, Badajoz)
Con sus más de 2.000 años de historia, la Presa de Proserpina se alza, sin discusión, como la presa más antigua de España y una de las más veteranas del mundo aún en uso. Esta colosal obra de ingeniería romana fue construida en el siglo I d.C. para abastecer de agua a la entonces esplendorosa colonia de Emerita Augusta, la actual Mérida. Su nombre actual procede de una inscripción latina encontrada en el lugar que menciona a la diosa Proserpina.
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Lo que la hace única y le permite cumplir con la condición de «presa más antigua» es su diseño y materiales. Se trata de una presa de gravedad de tierra y argamasa romana (opus caementicium), con un núcleo impermeable de arcilla. Tiene una longitud de coronación de 428 metros y una altura de 21 metros. Aunque su capacidad original ha mermado por la sedimentación, el embalse de Proserpina sigue existiendo y es parte del Conjunto Arqueológico de Mérida, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es, por tanto, un monumento vivo que sigue conteniendo agua como el primer día.
2. Presa de Cornalvo (Trujillano, Badajoz)
Muy cerca en el tiempo y también en el espacio, encontramos a la hermana de Proserpina: la Presa de Cornalvo. También de origen romano (siglos I-II d.C.), forma parte del mismo sistema hidráulico que abastecía a Mérida. Está situada en el corazón del Parque Natural de Cornalvo y su nombre deriva del latín Cornus Albus (Cuerno Blanco), posiblemente por la forma o el color del granito de la zona.
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Su diseño es similar al de Proserpina pero con una particularidad arquitectónica sublime: la torre de toma de agua, una estructura de sillería granítica que se adentra en el embalse y que es una de las imágenes más icónicas de la ingeniería romana en España. Esta presa de gravedad, también de tierra y argamasa, tiene una longitud de 220 metros y una altura de 18 metros. Al igual que su vecina, el embalse de Cornalvo perdura, integrado en un paisaje natural de gran belleza, y es gestionado como zona de baño y esparcimiento, manteniendo viva su función recreativa dos milenios después.
3. Presa de Almansa (Almansa, Albacete)
Saltamos varios siglos en el tiempo para llegar a la que está considerada como la presa de bóveda más antigua de Europa que aún se conserva. La Presa de Almansa, también conocida como Pantano de Almansa, fue construida entre 1578 y 1584, durante el reinado de Felipe II. Este dato la convierte en la presa post-romana más antigua de España entre las que mantienen su estructura original reconocible.
Su importancia histórica es enorme, ya que marca un punto de inflexión en la ingeniería hidráulica renacentista. Es una presa de gravedad de planta recta, construida con mampostería de sillarejo y sillería en los paramentos. Tiene una altura de 23 metros y una longitud de 110 metros. Aunque su capacidad de embalse es modesta (unos 0,6 Hm³), su valor reside en su diseño pionero y su longevidad. Fue construida para regadío y abastecimiento, y aunque hoy su uso es muy limitado, su imponente muralla de piedra se mantiene en pie como un monumento de la ingeniería del Siglo de Oro español.
4. Presa de Elche (Elche, Alicante)
Viajamos ahora al sureste peninsular para encontrarnos con la Presa de Elche, una obra hidráulica extraordinaria cuya primera etapa constructiva se remonta a la época islámica, alrededor del siglo X. Sin embargo, la estructura que vemos hoy es fundamentalmente el resultado de una gran reforma y ampliación llevada a cabo entre 1632 y 1640, que le dio su aspecto actual.
Esta presa es singular por varios motivos. Es una presa de gravedad de arco, con una planta claramente curva que se adapta a la topografía del barranco. Está construida con mampostería y sillería, y su finalidad era (y es, en parte) desviar las aguas de la rambla del Tarafa hacia la acequia Mayor para el riego de la famosa Huerta de Elche y del Palmeral, Patrimonio de la Humanidad. Con una altura de 23 metros y una longitud de 70 metros, es un ejemplo magnífico de la superposición de técnicas: la sabiduría hidráulica andalusí sobre la que se aplicó la ingeniería del Barroco. Sigue en uso para riego, lo que la convierte en una infraestructura histórica y funcional.
5. Presa de Tibi (Tibi, Alicante)
Cerramos nuestro top 5 con otra presa alicantina de renombre mundial: la Presa de Tibi. Construida entre 1579 y 1594, bajo la dirección del ingeniero militar Juan Bautista Antonelli (el mismo que diseñó el sistema de presas para el río Turia), es reconocida internacionalmente como la presa de arco más antigua de Europa aún en servicio.
Su diseño rompió todos los esquemas de la época. Con una altura de 46 metros, fue la presa más alta del mundo durante casi tres siglos. Su planta curva (arco de 65 metros de radio) le permitía dirigir la presión del agua hacia los estribos rocosos de la montaña, un principio de la física aplicado de forma magistral. Hecha de sillería de piedra caliza, fue construida para regular las crecidas del río Monnegre y regar la Huerta de Alicante. A pesar de sufrir algunas reparaciones a lo largo de los siglos, la estructura original del siglo XVI permanece intacta y operativa, siendo un hito absoluto en la historia de la ingeniería de presas a nivel global.
Estas cinco presas, desde la romana Proserpina hasta la revolucionaria Tibi del Renacimiento, forman un patrimonio hidráulico único en el mundo. No son solo las más antiguas de España; son libros de piedra que narran capítulos esenciales de nuestra historia, desde el Imperio Romano hasta la Edad Moderna. Su resistencia al paso de los siglos es un testimonio del talento ingenieril de las civilizaciones que habitaron la península. Visitar estos lugares es, por tanto, mucho más que un paseo por la naturaleza o la historia; es rendir homenaje a la milenaria lucha y alianza entre el ser humano y el agua.