Cuando pensamos en Israel, es probable que lo primero que venga a nuestra mente sean sus históricas ciudades, sus sitios sagrados o sus innovaciones tecnológicas. Sin embargo, ¿alguna vez te has preguntado cómo este país, con un clima semiárido y recursos hídricos limitados, gestiona el agua para su agricultura y población? La respuesta, en gran parte, está en la ingeniería de sus presas. Estas estructuras no solo son vitales para la seguridad hídrica nacional, sino que algunas son verdaderos colosos de la ingeniería. En este artículo, exploraremos las presas más grandes de Israel, analizando su capacidad, propósito y el impacto crucial que tienen en la vida diaria del país. Descubrirás desde el gigante que domina el Mar de Galilea hasta las estratégicas represas en el desierto. Prepárate para conocer la otra cara de la fuerza de Israel: su lucha y triunfo sobre la escasez de agua.
1. Presa de Degania (Represa del Mar de Galilea)
La Presa de Degania, situada en el extremo sur del Mar de Galilea (Lago Kinneret), es sin duda la estructura de control de agua más grande y significativa de Israel. Aunque técnicamente es una represa y no una presa de almacenamiento convencional, su tamaño e importancia son inigualables en el país. Su función principal es regular el flujo de salida del río Jordán desde el lago, actuando como el grifo maestro del principal reservorio de agua dulce de Israel.
Construida en 1932, esta presa de compuertas metálicas controla el nivel del lago, previniendo inundaciones en años de lluvias intensas y permitiendo la liberación controlada de agua hacia el Valle del Jordán y el Acueducto Nacional. El Mar de Galilea en sí tiene una capacidad de almacenamiento de aproximadamente 4,000 millones de metros cúbicos, lo que convierte a este sistema en el proyecto hidráulico más grande del país. Su operación es crítica para el suministro de agua potable, la agricultura en todo Israel y la estabilidad ecológica de la región. Sin ella, la gestión del preciado recurso en un país árido sería imposible.
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2. Presa de Menashe (Represa de Ma’ayan Tzvi)
La Presa de Menashe, también conocida como la Represa de Ma’ayan Tzvi, es una de las presas de tierra más grandes de Israel. Ubicada en la región de Menashe, cerca del Kibbutz Ma’ayan Tzvi, fue construida en 1957-1958 principalmente para el control de inundaciones y la recarga de acuíferos. Su construcción respondió a la necesidad de captar las aguas de escorrentía de los arroyos de la zona del Carmel y evitar que se perdieran en el mar.
Con una altura de 65 metros y una longitud de coronación de unos 800 metros, es una estructura imponente. Su embalse tiene una capacidad máxima de aproximadamente 12 millones de metros cúbicos. A diferencia de las presas para generación eléctrica, su valor reside en la gestión sostenible del agua: capta el flujo invernal, permite que el agua se infiltre lentamente en el acuífero costero (evitando la intrusión salina) y provee agua para riego local. Es un ejemplo clásico de la filosofía israelí de «captar cada gota».
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3. Presa de Zavitan (en el Parque Nacional de los Estanques de Gamla)
En los Altos del Golán se encuentra la Presa de Zavitan, parte del complejo y espectacular sistema de los Estanques de Gamla. Esta presa, construida en 1978, es notable por su ubicación en un cañón natural de basalto y por ser una de las más altas de Israel construida con el método de «presa de arco de gravedad». Fue edificada sobre el arroyo Zavitan para crear un embalse que almacena agua para el riego de los asentamientos agrícolas en los Altos del Golán.
Con una altura de 52 metros, retiene un embalse de capacidad significativa para la región. El agua acumulada proviene del deshielo y las lluvias invernales de los Golán. Más allá de su función práctica, el embalse y el cañón circundante forman un paisaje de una belleza dramática, con columnas de basalto hexagonal, lo que la convierte en una presa no solo grande en tamaño, sino también en atractivo turístico y geológico. Su construcción representó un gran desafío de ingeniería en un terreno complejo.
4. Presa de Zohar (en el Desierto de Judea)
Localizada en el árido Desierto de Judea, cerca del Mar Muerto, la Presa de Zohar es una estructura clave para el control de inundaciones en una de las regiones más secas pero propensas a crecidas repentinas (llamadas «flash floods») de Israel. Fue construida en 1977 en la desembocadura del Nahal Zohar, con el objetivo principal de proteger la carretera 90 (la carretera principal que bordea el Mar Muerto), las instalaciones hoteleras y las fábricas de potasa de las destructivas inundaciones que bajan de las montañas de Judea.
Es una presa de roca y tierra con un núcleo impermeable, de aproximadamente 30 metros de altura. Su embalse, aunque no tiene una enorme capacidad de almacenamiento a largo plazo (está diseñado para retener y liberar lentamente los picos de inundación), es vital para la seguridad de la zona. En un entorno desértico, donde una tormenta puede generar torrentes de agua y lodo en minutos, esta presa es un guardián silencioso pero esencial, demostrando que la gestión del agua también se trata de protegerse de su poder excesivo.
5. Presa de Zin (en el Néguev)
La Presa de Zin, situada en el lecho del Nahal Zin cerca del Kibbutz Sde Boker en el desierto del Néguev, es una de las presas más grandes del sur de Israel. Construida en 1963, forma parte de los esfuerzos pioneros para hacer florecer el desierto. Su propósito es captar las crecidas estacionales del arroyo Zin, que drena una gran cuenca del Néguev central, y utilizar esa agua para recargar el acuífero local y para riego limitado.
Es una presa de tierra con una longitud de coronación de varios cientos de metros. El embalse que crea es un espectáculo inusual en el desierto: un cuerpo de agua temporal que aparece después de las raras pero intensas lluvias invernales. Este proyecto fue emblemático de la visión de David Ben-Gurión, quien vivía en Sde Boker y promovía el desarrollo del Néguev. La presa simboliza la lucha y la ingeniería aplicada para capturar y aprovechar cada recurso hídrico, por efímero que sea, en la región más árida del país.
Las presas más grandes de Israel cuentan una historia que va más allá de la ingeniería: son un testimonio de la resiliencia y la innovación de un país que se enfrenta a la escasez de agua. Desde el gigantesco sistema regulador del Mar de Galilea hasta las estratégicas represas en los desiertos de Judea y Néguev, cada estructura juega un papel vital en la seguridad hídrica, agrícola y económica nacional. No son las los Hoteles Más Grandes de Dubai: Gigantes del Lujo y la Hospitalidad">los Hoteles Más Grandes de Barcelona: Gigantes del Alojamiento">los Hoteles Más Grandes del Mundo: Gigantes del Hospedaje">más grandes del mundo en términos de capacidad absoluta, pero su escala es monumental dentro del contexto geográfico y climático de Israel. Estas presas permiten la vida, la agricultura y la industria en regiones que, de otro modo, serían inhóspitas, encapsulando el espíritu israelí de transformar los desafíos en oportunidades mediante la tecnología y la determinación.