¿Alguna vez te has preguntado cuáles son las verdaderas maravillas de la ingeniería hidráulica que dominan el paisaje sonorense? En un estado donde el agua es un recurso estratégico y vital, las presas no son solo estructuras de concreto; son el corazón palpitante de la agricultura, la industria y el suministro de ciudades enteras. Sonora, con su clima árido y semiárido, ha dependido históricamente de la captación y gestión del agua para su desarrollo. Pero, ¿cuáles son las que verdaderamente destacan por su envergadura?
En este artículo, nos sumergiremos en un recorrido por las cinco presas más grandes de Sonora, midiendo su grandeza no solo por la altura de sus cortinas, sino por su capacidad total de almacenamiento, un dato clave que define su impacto real. Descubrirás gigantes como la monumental Plutarco Elías Calles (El Novillo), que acapara casi la mitad del agua almacenada en el estado, y otras colosales obras que han transformado valles y asegurado el futuro hídrico de la región. Si buscas información precisa sobre «presas grandes en Sonora», «embalses principales de Sonora» o «la presa más importante de Sonora», aquí encontrarás todos los datos verificados. Prepárate para conocer la escala impresionante de estas infraestructuras que han hecho posible la vida y la economía en el desierto sonorense.
1. Presa Plutarco Elías Calles (El Novillo)
Sin lugar a dudas, la reina de las presas sonorenses y una de las más importantes de todo el noroeste de México. La Presa Plutarco Elías Calles, universalmente conocida como «El Novillo», se corona no solo como la más grande de Sonora, sino también como la de mayor capacidad de almacenamiento en la cuenca del Río Yaqui. Ubicada en el municipio de Soyopa, esta monumental obra de ingeniería se construyó entre 1961 y 1964 sobre el cauce del Río Yaqui.
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Su cifra es abrumadora: tiene una capacidad máxima de 2,900 millones de metros cúbicos (Mm³). Para ponerlo en perspectiva, almacena casi tanta agua como todas las otras presas grandes del estado juntas. Su cortina de enrocamiento con cara de concreto se eleva 138 metros de altura y se extiende por 360 metros de longitud. El embalse creado, el Lago Novillo, es un vasto cuerpo de agua que regula el caudal del Río Yaqui, garantizando el riego para el valle agrícola más productivo del estado y proporcionando agua potable a ciudades como Ciudad Obregón y parte de Hermosillo a través del Acueducto Independencia. Es el pilar fundamental del desarrollo del sur de Sonora.
2. Presa Lázaro Cárdenas (La Angostura)
Aguas arriba de El Novillo, en el mismo sistema del Río Yaqui, se encuentra otra gigante: la Presa Lázaro Cárdenas, llamada comúnmente «La Angostura». Esta presa, terminada en 1964, es la segunda en capacidad dentro del estado y juega un papel crucial como reguladora principal para la presa El Novillo. Se localiza en un sitio estratégico y de gran belleza natural, entre los municipios de San Pedro de la Cueva y Soyopa.
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La Angostura tiene una capacidad de almacenamiento de 1,200 millones de metros cúbicos (Mm³). Su cortina, también de enrocamiento, alcanza los 97 metros de altura. Su función principal es regular las avenidas del Río Yaqui, almacenar agua durante la temporada de lluvias y liberarla de manera controlada hacia El Novillo, optimizando así el uso del recurso para riego y generación de energía eléctrica. El embalse forma un lago serpenteante que inunda un profundo cañón, creando un paisaje espectacular y un importante sitio para la pesca deportiva.
3. Presa Álvaro Obregón (El Oviáchic)
Completando el sistema de las «Tres Grandes» del Río Yaqui, encontramos la Presa Álvaro Obregón, conocida como «El Oviáchic». A diferencia de sus hermanas mayores que son de almacenamiento, El Oviáchic funciona principalmente como una presa de derivación y regulación, pero sus dimensiones la colocan entre las más grandes. Fue inaugurada en 1952 y está situada muy cerca de Ciudad Obregón.
Aunque su capacidad de almacenamiento es significativamente menor (unos 300 millones de metros cúbicos en condiciones normales), su importancia radica en su diseño y función. Su cortina mide 49 metros de altura y se extiende por 5,068 metros de longitud, siendo una de las presas en tierra más largas de México en su tipo. Su principal tarea es derivar las aguas del Río Yaqui hacia una extensa red de canales que irrigan el Valle del Yaqui, la zona agrícola por excelencia de Sonora, famosa por la producción de trigo. Es la llave que abre la puerta al riego para cientos de miles de hectáreas.
4. Presa Adolfo Ruiz Cortines (El Mocúzarit)
Cambiando de cuenca, hacia el norte del estado, la Presa Adolfo Ruiz Cortines, o «El Mocúzarit», se erige como la más grande de la cuenca del Río Mayo. Ubicada en el municipio de Álamos, esta presa es fundamental para el desarrollo de la región sur de Sonora, conocida como el Valle del Mayo. Su construcción concluyó en 1954.
Con una capacidad de almacenamiento de 1,250 millones de metros cúbicos (Mm³), El Mocúzarit es comparable en volumen a La Angostura. Su cortina de tierra compactada tiene 82 metros de altura. Esta presa es la responsable de captar las aguas del Río Mayo, permitiendo el riego de una vasta área agrícola que sustenta la economía local y proporcionando control de inundaciones. Es, junto con el sistema del Yaqui, uno de los dos pilares hidráulicos que sostienen la agricultura de exportación sonorense.
5. Presa Abelardo L. Rodríguez
Acercándonos a la capital del estado, la Presa Abelardo L. Rodríguez es la más importante para el suministro de agua de la ciudad de Hermosillo y sus alrededores. Aunque no compite en capacidad con las gigantes del sur, su valor estratégico y sus dimensiones la colocan en este ranking. Se construyó entre 1947 y 1948 sobre el cauce del Río Sonora, en la zona conocida como La Sauceda.
Su capacidad de diseño original era de aproximadamente 70 millones de metros cúbicos, aunque la sedimentación ha reducido este volumen con el tiempo. Su cortina de mampostería de piedra bola tiene 45 metros de altura. Por décadas fue la principal fuente de agua para Hermosillo. Hoy, aunque suple solo una parte de la demanda, sigue siendo un embalse crucial para la recarga del acuífero y un espacio recreativo vital para los hermosillenses, además de un símbolo histórico de la lucha por dominar el agua en el desierto.
Como hemos visto, las presas más grandes de Sonora son mucho más que imponentes estructuras de concreto y tierra. Son la columna vertebral del desarrollo económico y social de un estado desértico. Desde la colosal Plutarco Elías Calles (El Novillo) en el sur, hasta la histórica Abelardo L. Rodríguez que abasteció a la capital, cada una de estas cinco gigantes cumple una función irremplazable en la captación, regulación y distribución del agua. Juntas, representan el esfuerzo de ingeniería y planeación que ha permitido transformar valles áridos en zonas de alta productividad agrícola y asegurar el suministro para las crecientes ciudades. Conocer su escala y su función es entender parte fundamental de la historia y el futuro de Sonora.